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Particulares
Personas con sensibilidad para las Artes
Plásticas y que disponen de un pequeño capital y desean adquirir una obra
con el deseo de que, con el paso de los años, independientemente del placer
que les ha proporcionado, puedan considerarla como un valor o inversión a
la hora de vender o cambiar.
Profesionales
Los que de alguna forma ya son asesores en su
profesión, una gran mayoría de éstos no disponen del tiempo para dedicarse
a buscar y contrastar tendencias y artistas, y precisamente éstos son los
más necesitados de un asesor. Como digo, algunos de éstos lo son además en
sus respectivas especialidades, posiblemente este grupo es el que más
valora y aprecia el asesoramiento en toda gestión de compra en cualquier
producto, y en especial en las Artes Plásticas. La mayoría de ellos sabe
aplicar la lógica, y en las Artes Plásticas hay mucho de lógica.
Empresas
Dentro de éstos, hay un gran grupo de
profesionales mencionados en el anterior punto, que son pequeñas empresas y
que de forma obligada están forzados a adquirir obras de arte por razones
de imagen y prestigio. Un tanto por ciento muy elevado de ellos adquiere
por obligación trabajos realizados por sus propios clientes o familiares de
éstos. Son los llamados pintores de “hobby”. Esto se aprecia de inmediato
cuando visitamos esas empresas o despachos. Hay que decir también que en
muchos de ellos se ven obras de gran calidad, y que encajan muy bien con la
identidad corporativa de la empresa.
Instituciones privadas
Aquellas que de alguna forma tiene como
orientación primordial el aspecto social, y promueven con muy buen criterio
a artistas emergentes con posibilidades de poder entrar en un futuro en el
complejo mercado del Arte.
Coleccionistas
Conozco a varios coleccionistas de Artes
Plásticas con un educado y sabio instinto de selección que han sabido
adaptarse a su propio presupuesto sin arriesgar el aspecto financiero de su
economía hogareña.
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